Concepción Remisa era hija de Gaspar de Remisa, uno de los banqueros más importantes de la España de Isabel II. Estaba casada con el político y literato
Segismundo Moret, eligiendo al pintor Federico de Madrazo para realizar el retrato de pareja tan habitual en el mundo
romántico. Doña Concepción aparece de más de medio cuerpo, vistiendo un elegante traje negro con amplio escote ribeteado con blanca puntilla de encaje. Un collar de oro y perlas a juego con los pendientes adornan el atractivo rostro enmarcado por el peinado de casquetes tan habitual entre las damas de la época como se aprecia en el retrato de la
Condesa de Vilches. En su brazo izquierdo sostiene un echarpe de gruesa tela mientras en la mano porta un pañuelo de encaje. El dibujo es correcto, siguiendo la estela de
Ingres en la idealización de la dama, en el empleo de una iluminación suave y en la delicadeza del trazo, resaltando su aspecto elegante y lánguido. El resultado es un gran retrato por el que Federico de Madrazo cobró 8.000 reales.