Gran imitador e intérprete del arte de
Goya es Eugenio Lucas Velázquez, hombre contradictorio, cuyo arte va de la chapucería hasta la obra magistral, en una producción prolífica y polifacética, que se centra, en general, en el costumbrismo más variopinto, desde las escenas taurinas a los temas orientalistas o de brujería, destacando la debilidad del dibujo de sus obras y el empleo de la mancha de color.