Tabla pasada a lienzo que fue regalada por el Duque de Medina de las Torres a Felipe IV, quien la envía al Escorial. En el Prado se encuentra desde 1839. Correggio, pasando por alto las tentaciones de Roma, Florencia y Venecia, trabajó en Parma, en el norte de Italia, manteniendo su originalidad a lo largo del Alto
Renacimiento para convertirse en uno de los precursores más significativos del
Barroco. No obstante, es indudable la influencia de
Rafael y
Leonardo: su percepción del ideal de belleza y la estructuración de sus composiciones deben mucho a Rafael, mientras que su manejo de las texturas y la luz presuponen a Leonardo. Aquí, partiendo de una clásica composición piramidal del Alto Renacimiento, introduce una diagonal que anticipa el Barroco. El exquisito paisaje anuncia el alba, cuando Magdalena encontró a Cristo.