Los cuadros de "casacón" se pusieron de moda en España gracias a Fortuny, quien continuó la temática costumbrista francesa de
Meissonier; esta acuarela que contemplamos es un excelente ejemplo de ese tipo de pintura donde el dibujo y el preciosismo se convierten en los protagonistas exclusivos de la composición, interesándose el artista por captar el mayor número de detalles posible. La grandeza de Fortuny reside en utilizar una pincelada rápida y fluida que le hace convertirse en un genio. La figura del concertista aparece de espaldas, repitiéndose al fondo lo que podría indicar que estamos ante un boceto para un trabajo definitivo.