Entre las obras de temática oriental pintadas por Fortuny debemos destacar esta espectacular acuarela que aquí contemplamos, impregnada de la iluminación del norte de África que tanto impresionó al artista y que fue uno de los motivos del abandono del
nazarenismo. Fortuny se integró especialmente en el mundo marroquí gracias a su guía
Ferrachi que le enseñó árabe y le vistió con una chilaba para alejarle de los circuitos turísticos por lo que los temas elegidos por el pintor catalán son siempre alusivos a la vida cotidiana, mostrándonos las
calles, los
encantadores de serpientes, los
cafés o el vendedor que aquí observamos, en una tienda del zoco de Tánger exhibiendo su mercancía a dos posibles compradores mientras un soldado beréber armado con su espingarda contempla la escena. Las celosías que cubren la tienda mientras está cerrada se adornan ahora con alfombras, mostrando Fortuny el más recóndito detalle a pesar de la técnica empleada y del reducido formato. El dibujo será el principal artífice de este tipo de trabajos donde la minuciosidad y el preciosismo alcanzan cotas extremas, empleando colores muy vivos y una iluminación potente, digna del norte de África que le acercará al
Impresionismo. Estos trabajos requerían mucho tiempo por lo que el maestro llegará a confesar que se sentía un poco harto de su ejecución, deseando probar en obras más rápidas.