El contraste entre el entierro de la
señorita de Castillo y la celebración del carnaval en el mismo espacio sirvió a Fortuny como inspiración, elaborando una
acuarela preparatoria y este lienzo que contemplamos, protagonizado por dos figuras que bailan en el centro de la composición mientras al fondo la comitiva fúnebre lleva el cadáver en un ataúd blanco. Las figuras están recogidas con la rapidez que requiere el asunto, como si fuera una crónica, interesándose el pintor por el ambiente, el movimiento y los contrastes, como reza el título. También el estudio de la luz preocupa al pintor catalán, acercándose en estos trabajos personales al
Impresionismo, en especial por presentar una instantánea de la vida cotidiana.