En sus últimos años Fortuny se dedicaría a tomar apuntes para sus grandes cuadros como la
Elección de la modelo,
La vicaría o El Jardín de los Arcades, eligiendo el elegante mobiliario de los palacios romanos como modelo, tal y como observamos en esta acuarela de rápidas pinceladas, interesándose el maestro por la iluminación potente que penetra en la sala y provoca una significativa sombra. El abocetado y la rapidez técnica contrastan con otras obras como el
Condesito o el
Vendedor de tapices.