Attilio Simonetti será uno de los mejores amigos y discípulos de Fortuny en Roma, protagonizando algunos
retratos con su porte elegante, como observamos en este pequeño lienzo donde se recorta su figura ante la ciudad de Roma. La luz de atardecer define una escena muy intimista, resaltando la figura del pintor, vestido con un oscuro traje y un sombrero. La factura fluida y el colorido empleado definen una composición donde Fortuny parece acercarse a los "macchiaioli" y al
Impresionismo.