Esta Adoración de los Magos, pintada por Tiziano en 1561, fue adquirida por Carlos IV posiblemente para decorar la casita del Príncipe de El Escorial, donde la obra estaría inventariada. Así se nos manifiesta el amor del rey español por la pintura clásica.En esta escena, el maestro se aleja de lo que realiza por aquellas fechas -
Oración en el Huerto, por ejemplo- al emplear tonos más vivos y luces más doradas que no provocan contrastes lumínicos. Sí resulta novedoso el trasladar las figuras principales a un lateral, por lo que tiene cierta similitud con la
Adoración de los Magos de
Rubens que también guarda el
Museo del Prado.