Es una iglesia con una singular característica, ya que se comenzó a construir al estilo gótico en el año 1492 pero fue terminada en su tribuna, cúpula y claustro por
Bramante, el primer diseñador de San Pedro del Vaticano, al más estilo renacentista. Del edificio son dignos de visitar sus claustros, aunque sin lugar a dudas destaca su refectorio conocido como el Cenacolo Vinciano ya que en él podemos apreciar el grandioso y famoso fresco de
Leonardo da Vinci: la
Última Cena. En este refectorio el duque Ludovico Sforza se reunía con el abad de Santa María todos los jueves por la noche. Por ello, encargó la pintura a Leonardo, para su propia satisfacción.