La Colegiata de San Gimigniano, pequeña ciudad de origen medieval, está en la plaza de la catedral. Su joya más importante es la capilla de Santa Fina, nativa de San Gimigniano por lo que los habitantes le profesan una gran devoción desde hace siglos. La catedral es
románica, decorada con
frescos de importantes artistas toscanos (sieneses y florentinos), como el Juicio Final de Taddeo de Bartolo, el San Sebastián de Benozzo Gozzoli, la Anunciación de Jacopo della Querzia o los frescos de Barna de Siena... Todas ellas son obras del
Trecento y el
Quattrocento.Adosada a la nave de la derecha está la capilla de la santa, construida en 1468. La santa murió a los quince años, tras cinco años de enfermedad que pasó tumbada en una tabla. La capilla es típicamente
renacentista, construida por Domenico da Maiano. El retablo es de su hermano, Benedetto. Pero lo más importante son los frescos con la vida de Santa Fina, realizados por
Ghirlandaio. Uno de los más famosos es el
Funeral de Santa Fina, en el que puede verse al fondo las torres de su ciudad, San Gimigniano.