En esta iglesia gótica de tres naves están enterrados algunos personajes ilustres como
Miguel Angel, Galileo, Foscolo o Leonardo Bruni, humanista y canciller de la República florentina, para el que Bernardo Rosselino levantó en 1444-1445 un monumento que se convertiría en el modelo para un gran número de tumbas renacentistas. En su interior se conservan dos obras de Donatello: la Anunciación (1435) y la Crucifixión (1425), que le valió la crítica de Brunelleschi. También se pueden admirar una de las últimas obras de
Giotto: los frescos de las Capillas Bardi y Peruzzi (1320-1326).