Hermano del también pintor
Bartolomé Carducho, viajó con éste a España cuando tan sólo tenía nueve años. El motivo del traslado era la magna obra emprendida en El Escorial, que requería abundante mano de obra para decorar al
fresco sus muros. Dado el gusto artístico del monarca Felipe II, los pintores italianos fueron muy bien recibidos. Vicente se educó, pues, en el último
Manierismo practicado por su hermano mayor y otros pintores de la Corte como Zuccaro,
Tibaldi o
Navarrete el Mudo. Comenzó su labor profesional ya en el
Barroco madrileño, entrando en competencia con la máxima figura de la Corte,
Velázquez. Entre ellos se estableció una feroz rivalidad, que quedó recogida en el velado ataque del italiano al español en su tratado Diálogos de la Pintura, una de las primeras obras españolas que se ocupa de pintores españoles e italianos, sus biografías y estilos. El origen de este singular tratado existe en la educación a la italiana que recibió Vicente, puesto que en España el oficio de pintor se consideraba vil por su manualidad y jamás se había estudiado tal condición como una habilidad intelectual.