Posiblemente la figura de Pieter Lastman no hubiera llegado hasta nosotros de no haber sido el maestro de
Rembrandt, así como de
Jan Lievens. Casi toda su obra se desarrolló en Amsterdam aunque sabemos que realizó un viaje a Roma entre 1603 y 1607, admirando el estilo de
Caravaggio y de
Adam Elsheimer, así como las pinturas de los
Carracci. Estos elementos italianizantes serán transmitidos a todos los miembros de su escuela, aportando la admiración por el
naturalismo tenebrista que se impondrá entre los pintores holandeses de los primeros momentos del
Barroco. La temática más corriente en su repertorio fue la religiosa, sin despreciar la mitología y la historia, mostrando tremendas dosis de teatralidad y patetismo en sus composiciones.