La fama de José Luzán se debe fundamentalmente a su papel como primer maestro de
Goya. Luzán fue protegido por la familia
Pignatelli, estudiando durante cinco años en Nápoles donde observó los últimos destellos del
Barroco Italiano. A su regreso a Zaragoza formó uno de los talleres más prestigiosos, siendo nombrado revisor de pinturas de la Inquisición. Por su taller pasaron los hermanos
Francisco y
Ramón Bayeu y Goya. Luzán tiene un importante papel como promotor de la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal.