Gabriel Metsu trabajó en Leiden, donde había nacido, y en Amsterdam, la capital holandesa, a partir de 1657. Aunque sus biógrafos dicen que fue alumno de
Gerrit Dou, difiere con aquel en la elección de los temas, que fueron mayoritariamente de historia y mitología, y en la pincelada, de trazo amplio, sin nada que ver con la minuciosidad de su supuesto maestro.
Además de los temas citados, Metsu realizó retratos y bodegones, aunque las obras por las cuales alcanzó un mayor éxito fueron las escenas de costumbres que empezaron a ponerse de moda durante el
Barroco Centroeuropeo. Estas escenitas encontraron un amplio mercado en Holanda, Flandes e Inglaterra.
Su visión de la clase media burguesa en las florecientes ciudades holandesas se relaciona mucho con la obra de De Hooch,
Ter Borch, o el gran
Vermeer, que prácticamente se consagró a este tema.