Otto van Veen será uno de los pintores más prestigiosos de Amberes en los años finales del siglo XVI. Natural de Leiden, se trasladó a temprana edad con su familia a Amberes huyendo de las persecuciones religiosas. Cuando Amberes, por un periodo corto de tiempo, pasó a manos protestantes, la familia huyó a Lieja donde Van Veen se inició en la pintura con Domenicus Lampsonius. Entre 1575 y 1580 estuvo en Roma donde contactó con
Federico Zuccaro y se interesó por la pintura de
Correggio. A su regreso a Flandes entró al servicio de Alejandro Farnesio en la corte de Bruselas pero hacia 1589 regresó a Amberes donde permaneció hasta 1615.
Miembro de los "Romanistas de Amberes", un grupo de artistas flamencos que había estudiado en Italia y se había imbuido del espíritu humanista del
Renacimiento e interesado por la literatura griega y romana, latinizó su nombre para llamarse Octavius Vaenius, siguiendo la moda de los humanistas. Debido a que su taller era de los más importantes de la ciudad de Amberes, a él acudió
Rubens para recibir formación, siendo Van Veen quien animó al joven artista a realizar el viaje a Italia. En sus obras se aprecia el importante peso de la
tradición flamenca, junto a aires clasicistas en la composición y el colorido que hacen más "italianos" los primitivos temas.
El regreso de Rubens a Amberes en 1609 provocó que la supremacía artística exhibida por Van Veen en la ciudad le fuera arrebatada por su propio discípulo, lo que provocó la decadencia de su reputación y su bienestar económico, trasladándose en 1615 a Bruselas, donde falleció.