Andrea Procaccini muestra en su obra las últimas grandezas del
Barroco Italiano. Nace en Roma en 1671, siendo discípulo de
Carlo Maratta. En 1719 es nombrado director de la Fábrica de Tapices del Vaticano y profesor de la Academia de San Lucas en Roma. Viene recomendado a Madrid un año más tarde como pintor de Felipe V, quien le otorga un sueldo de 5.000 reales anuales y le hace sus primeros encargos, llamando Procaccini a sus ayudantes italianos. Supo ganarse a los monarcas y se convirtió en su consejero artístico. Falleció en La Granja de San Ildefonso en 1734.