Padre del también pintor
Juan de Juanes, Vicente Masip fue uno de los primeros en mostrarse sensible a las influencias del
Alto Renacimiento, especialmente a las de
Rafael, faceta en la cual destacará sobre todo su hijo.
Vicente Masip pertenecía a una familia de pintores afincada desde el período
Gótico en el reino valenciano. Valencia era una rica capital portuaria, con un gran volumen de barcos que anualmente introducían mercancías y novedades, e incluso periódicamente, la peste bubónica, que causó varias veces el despoblamiento de la ciudad, con las lógicas consecuencias sobre la actividad artística.
Masip trabajó un estilo que arrancaba del
Gótico italianizante aprendido de otros pintores que trabajaban en el área valenciana: Hernando de los Llanos,
Yäñez de la Almedina, o el italiano
Paolo de San Leocadio. A través de ellos y de las pinturas o grabados que llegaban vía marítima desde la cercana Italia fue como Masip aprendió las novedades del
Cincuecento, que aprovechó para sus propias obras, y que transmitió a su hijo Juan de Juanes.
Algunas de sus obras más representativas de este primer
Renacimiento español son la
Visitación y el
Martirio de Santa Inés, ambas en el
Museo del Prado de Madrid.