Pintora especializada en bodegones, trabajó en la ciudad de Amberes, al mismo tiempo que una importante dinastía de pintores del mismo nombre, Peeters, con los cuales parece ser que no tenía parentesco.
Tres de sus obras las tenemos en el
Museo del Prado, una de ellas titulada Bodegón con pasas.
Tanto en este como en el resto de sus bodegones se aprecia la magnífica capacidad de Clara para plasmar una realidad minuciosa y plagada de elementos materiales, de diferentes calidades y texturas. Sus lienzos tienen un fondo oscuro, neutro, como pudo haber aprendido de los núcleos
tenebristas que trabajaron en su país. Uno de estos grupos fue el de los
Caravaggistas de Utrecht.