Este pintor sevillano se considera seguidor de
Juan de Roelas, con quien probablemente se formó en el oficio. Su obra y vida están poco estudiadas, puesto que no representan novedades apreciables. Destacan de entre sus lienzos el retrato del escultor
Martínez Montañés, la
Última Cena y tres grandes cuadros sobre el martirio de San Vicente, para la iglesia del mismo nombre, en Sevilla. Su estilo, como el de toda su generación, estuvo muy influido por el
Naturalismo tenebrista y por la obra de
Jusepe Ribera y
Francisco de Zurbarán.