Enfrentamiento entre las tropas macedónicas de
Alejandro Magno y las persas de
Darío, el 1 de octubre de 331 a.C. Los macedonios utilizan la táctica de la "
línea oblicua", como hicieran en
Gránico e
Issos. Darío huye y Alejandro es aclamado rey de Asiria, haciendo su entrada triunfal en
Babilonia y
Susa. El saqueo del trono persa le procura un botín de 50.000 talentos.