A finales del año 53 a.C. el jefe galo Vercingetorix se rebeló contra los romanos, aprovechando la ausencia de
César de las Galias. Los primeros
enfrentamientos se saldaron de manera favorable para el jefe galo pero la reacción romana no se hizo esperar y el encuentro en las cercanías de
Alesia se decantó del lado romano. Vercigetorix se encerró en la ciudad donde fue sitiado por César hasta su rendición en septiembre del año 52 a.C. César llevó al jefe galo a
Roma para exhibirlo en su paseo triunfal, siendo Vercingetorix encerrado en prisión y decapitado en el año 46 a.C.