La conquista de la ciudad de
Ishbaliya (Sevilla) a
los almohades por
Fernando III en el año 1248 supone el fin de la dominación árabe y el comienzo de la cristiana. Durante el reinado de
Alfonso X la ciudad alcanza un esplendor notable, que continúa y se acrecienta en los siglos siguientes gracias al
Descubrimiento de América. Sevilla recibe de los
Reyes Católicos el privilegio del monopolio del comercio indiano, para lo que se crea la Casa de Contratación en 1503. De esta forma se convierte Sevilla en "puerto y puerta de las Indias", al decir de
Lope, pues la mencionada merced hace de la ciudad hispalense una de las más prósperas, bulliciosas y pobladas urbes del mundo en su época.
A Sevilla llegan gentes de todas partes, deseosas de participar en la aventura americana, bien consiguiendo un permiso para embarcar, bien logrando de las autoridades la concesión de algún negocio.
Del dinamismo de Sevilla dan cuenta los siguientes datos: dos años después de constituirse la Casa de Contratación se crea su Universidad; en 1506 se culminan las obras de la
Catedral, uno de los mayores templos cristianos del mundo, y, en 1526,
Carlos I utiliza sus Reales Alcázares para casar con
Isabel de Portugal.
A Sevilla llegan personajes más que notables, como
Colón, que lo hace en tres ocasiones -1492, 1493 y 1501-, o
Cervantes, quien pasa a residir allí a partir de 1587, siendo encarcelado por dos veces.
El siglo XVI es una época de expansión para la ciudad. Así, no es de extrañar que deje, además de los citados, un buen número de monumentos, como el Archivo de Protocolos (1559), el Hospital de las Cinco Llagas (1544-1601), la iglesia de la Universidad (1565-1578), la Casa de Santa Teresa, el corral del Trompero, la Casa de los Pinelo, el Archivo General de Indias (1584-1598), el Ayuntamiento (1527-1564), la parte cristiana de la
Giralda (1560-1568), la Cárcel Real (1569-1585), la Casa de la Moneda, la Aduana (1585), el palacio de la condesa de Lebrija, la Audiencia (1595-1597), el cuartel del Carmen o el palacio Arzobispal. También hay que destacar un buen número de edificios religiosos, entre los que se encuentran la capilla del Seminario de San Miguel (Puerta de Jerez); los conventos del Dulce Nombre, Espíritu Santo, Santa Rosalía, Santa María la Real, Los Remedios, San Buenaventura, Santa Isabel, Santa Clara, San Leandro, Santa María de los Reyes y Madre de Dios, y los monasterios de San Jerónimo y de Santa María del Socorro.