El período de las regencias (1833-1843) se caracteriza por la
guerra civil carlista y la
transición liberal, que además de los gabinetes y luchas políticas a que dará lugar, se plasmará en el Estatuto Real (1834). La acción más decidida de un sector progresista provoca un período breve, pero muy intenso, que podemos denominar revolucionario y que se fijará con la
Constitución de 1837.