El
impacto de la Primera Guerra Mundial en España tuvo un efecto decisivo sobre su evolución histórica. Esa España que había permanecido en el marco de las
estructuras políticas de la
Restauración ahora experimentó un cambio decisivo cuyos motivos deben encontrarse en el
crecimiento económico, el desarrollo del
sindicalismo obrero, la reivindicación de los
nacionalismos y, más en general, una efervescencia provocada en la vida pública por todas esas circunstancias. Todos estos elementos empezaron a aparecer en el horizonte en torno al año
1917 de manera patente, pero sobre todo dominaron la escena a partir de la posguerra. El régimen de la Restauración se había situado ya con anterioridad en el
comienzo de su crisis, pero a partir de la fecha citada se vio afectado por una progresiva parálisis. La escasa renovación del sistema político tuvo como consecuencia final que éste amenazara
colapso en el momento en que a todas estas dificultades se sumó también el
desastre de Marruecos y, con él, la
reaparición del Ejército en la política.
A pesar de ello no se debe olvidar que en un importante aspecto hubo una marcada continuidad entre el período de la preguerra y el siguiente. Aunque la
sociedad española pareciera
dominada por la crisis, lo cierto es que esta situación era también la consecuencia menos grata de la modernización que, si se había iniciado antes de la Primera Guerra Mundial, ahora fue mucho más decisiva. La industrialización
favorecida por la guerra mundial tuvo como consecuencia el crecimiento de los sindicatos, pero éstos contribuyeron más a desestabilizar el sistema político que a modernizarlo. La política de la
Restauración entró en crisis pero no se llegó a una democratización. La reaparición del Ejército en la política resultó obligada por la convergencia entre los problemas de orden público y la cuestión marroquí. La última consecuencia de esta situación fue una
dictadura militar cuando el sistema político se demostró, al menos de momento, irreformable.