Animado y casi obligado por su maestro,
Thomas Couture, Manet se inscribió como copista en el
Louvre el 29 de enero de 1850. En el museo admirará las obras de los maestros
barrocos y de la
Escuela veneciana que serán para el joven pintor su principal fuente de inspiración. En este caso eligió a
Rembrandt para realizar una copia, posiblemente a través de una estampa, un grabado o una fotografía ya que el original siempre ha estado guardado en el
Mauritshuis de La Haya. Manet toma algunas libertades con respecto a la composición del maestro holandés, cuya obra pudo admirar en su viaje a los Países Bajos durante el mes de julio de 1852. Lo más destacable es apreciar cómo estos artistas ya clásicos -
Tintoretto,
Tiziano,
Velázquez o
Goya - serán punto de referencia para el joven Manet, que incorpora buena parte de sus elementos en sus trabajos.