Podemos afirmar que el mejor paisajista decimonónico español es Aureliano de Beruete, continuando la trayectoria de su maestro Carlos de Haes y avanzando hacia el
Impresionismo, teniendo siempre en mente la pintura de
Velázquez y
Goya, a quienes consideraba sus maestros. Por esta razón, Beruete se convierte en el único impresionista español "puro" ya que coincide con los planteamientos de los creadores franceses al interesarse por la luz natural, la atmósfera, el color, etc. En esta imagen de Cuenca que contemplamos también existe una ligera influencia del luminismo de
Sorolla ya que Beruete estaba abierto a todas las influencias que sintiera acertadas. El pintor ofrece una vista de "sotto in su" muy habitual en su última etapa, ocupando los árboles el espacio central de la composición para encabalgar las casas sobre ellos, cerrando el lienzo un cielo azulado con notas grisáceas elaborado con técnica casi
puntillista. La luz ha sido tomada directamente del natural, creándose sombras coloreadas como observamos en primer plano y en las casas, eligiendo el color malva como hacían
Monet o
Renoir. La pincelada empleada es rápida y precisa, recurriendo a las manchas en algunas zonas. Con este estilo, Beruete se aleja del
Romanticismo y del Realismo para presentar el impacto que el paisaje produce en el artista, especialmente en su caso ya que enlaza con la filosofía regeneracionista existente en la España del 98, que veía en Castilla la esencia de la españolidad como más tarde hará
Zuloaga.