El dominio del mármol que llegaron a tener los escultores griegos a finales del periodo arcaico, da lugar a una especie de preciosismo, del que es buena muestra esta Kore 675, procedente de la Acrópolis de
Atenas. Como bien se observa al contemplar de cerca la superficie del mármol, puntero y cincel -los instrumentos más utilizados- son manejados con destreza y sensibilidad inimitables, hasta alcanzar la cota de calidad que la obra atestigua.