Mantuvo una estrecha relación con
Antonio Pérez, con quién compartió prisión. Cuando volvió a recuperar la libertad, volvió a gozar de una distinguida posición social gracias a los cargos que le habían otorgado el
duque de Lerma y el
conde-duque de Olivares. Por aquel entonces fue nombrado protonotario de Aragón. De
su herencia literaria hay que citar: "Advertimientos al gobierno" y "Puntos políticos".