Estudió Derecho en la Universidad de Salamanca y fue beneficiado de
Burgos y deán de
León, alcanzando en 1457 el obispado de
Oviedo, de donde pasaría posteriormente a
Zamora, Calahorra y
Palencia, aunque al parecer no llegó a residir en ninguna de esas cuatro diócesis. Fue embajador en diversos países europeos, particularmente en Roma, donde le sorprendió la muerte. En su obra, sin duda variada, se muestra acérrimo defensor de la autoridad pontificia frente a los conciliaristas. En De monarchia orbis defiende el derecho del Papa a resolver los conflictos entre los príncipes temporales. La Compendiosa historia hispanica, alegato en defensa de la teoría agustiniana de la Historia, recoge acontecimientos históricos desde el pasado hasta el
reinado de
Juan II. En Suma de la Política, escrita en castellano, defiende la
concepción autoritaria del poder regio. Por lo demás, en Sánchez de Arévalo se ve la influencia de los humanistas, consecuencia de sus estancias en Roma y otras ciudades italianas.