Cuando
Teodosio murió repartió el imperio entre sus dos hijos:
Honorio recibió la zona occidental mientras que Arcadio quedaba como augusto de la oriental. La escasa experiencia de ambos motivó que el padre colocara a su lado consejeros expertos:
Rufino y
Estilicón, respectivamente. Los enfrentamientos entre ambos abrieron las luchas que permitieron la fragmentación del imperio. Posiblemente sólo fuera una distribución administrativa siguiendo la línea marcada por
Constantino pero el peso político que el visigodo
Alarico alcanzó gracias a Arcadio favoreció esta división. Arcadio fallecía cuando el visigodo tomaba Roma en el año 408.