Fue el tercer rey de la
taifa de
Sevilla, de la dinastía de los Abbadíes. Ocupó el reino cuando falleció su progenitor en el año 1069. Permaneció en el trono hasta el año 1091, fecha en que fue derrocado por
los almorávides. El mismo se autoproclamó como "el Ayudado por Dios". A lo largo de su reinado logró ocupar Córdoba, tras arrebatársela a al-Mamun de
Toledo en 1070. Sus terrenos se expandieron a tierras toledanas y a la taifa de Murcia.
Debido a las disputas surgidas entre los reinos taifas, Sevilla pagaba una
paria a
Alfonso VI de Castilla. Al margen de las cuestiones de estado, al-Mutamid destacó por sus dotes como poeta. Se rodeó de grandes literatos y otorgó a la
corte sevillana un esplendor cultural y desconocido que la sitúan como una de las más importantes urbes de su época.
Murió cuatro años después de ser destronado y desterrado al Atlas marroquí.