En tiempos de la
Guerra de la Independencia, formó una guerrilla en Navarra. Este acto le sirvió para ser ascendido a comandante general de Navarra. Luchó en Pamplona en contra de la
restauración del absolutismo y quiso implantar la constitución, pero no tuvo éxito. Ante el fracaso, se exilió a México, donde se hizo partícipe de la causa de la
independencia. Sin embargo, fue capturado y ejecutado por los realistas.