Durante sus años de formación en Granada y
Madrid entra en contacto con las propuestas de Julián del Río. La repercusión que sobre él ejerció el
krausismo, de la mano de este personaje, fue decisiva. Desde 1864 imparte clases primero en Oviedo, como catedrático de Filosofía, y luego en Madrid. Pero su oposición al gobierno de
Isabel II y su presencia en actividades revolucionarias, le llevaron a la cárcel y le dejaron sin cátedra. Desde las filas del Partido Demócrata se convirtió en uno de los dirigentes del republicanismo federal en tiempos del
Sexenio Democrático y le permitió volver a la universidad como catedrático de Metafísica en Madrid.
Durante la
I República fue ministro de Gracia y Justicia, con
Estanislao Figueras en la presidencia. El 18 de julio de este mismo año fue
nombrado presidente y permaneció en el poder hasta el 7 de septiembre, fecha en que le reemplazó
Emilio Castelar. Desde 1874 se instala en París y comienza a trabajar con
Manuel Ruiz Zorrilla. En 1884 volvió a España, tras producirse la amnistía y volvió a su cátedra. Fue uno de los promotores de la
Institución Libre de Enseñanza. Separado de Ruiz Zorrilla, creó el Partido Republicano Centralista y desde 1903 fue líder de la Unión Republicana.