Cuando contaba 18 años fue nombrada por su primo, el emperador Francisco José, Abadesa del Imperial y Noble Convento Teresiano (por la emperatriz
María Teresa, su fundadora) del Palacio Real de Praga. En 1878, el diplomático español, Augusto Comte, le comunicó en Viena la propuesta de
Alfonso XII de que fuera su segunda esposa. El diplomático describía así la escena: "Recibido por Sus Altezas Reales quedé muy gratamente impresionado por la presencia de ambas. La madre que ha sido muy hermosa, conserva su belleza y distinción. La hija, de facciones más Habsburgo, agrada asimismo por su gracia y frescura. Tiene unos ojos lindos, fino talle, y sus manos pequeñas hacen dudar de que sea una consumada pianista, como todos afirman que es".
Antes de dar su consentimiento, María Cristina quiso mantener una entrevista personal con el rey de España (a quien había conocido cinco años antes), entrevista que se celebró en Arcachon. Se ha destacado la magnífica relación que, durante la regencia, estableció con
Sagasta y su escasa simpatía por
Cánovas.