Licenciando en Leyes, comenzó su vida política en 1869, en el
grupo liberal conservador que dirigía
Cánovas. Llamado "la daga florentina" por su mala intención oratoria, desempeñó el cargo de subsecretario de Gobernación, al tiempo que fue ministro con
Romero Robledo. La incompatibilidad entre ambos llegó a ser absoluta. También fueron difíciles sus relaciones con Cánovas, a quien achacaba un amor invencible hacia los pillos. Por su parte, Cánovas pensaba de Silvela que poseía cualidades admirables amalgamadas con muy graves defectos. "Conozco pocos seres (decía el político malagueño) de voluntad más débil que él; cuando tropieza con algún obstáculo en su camino, desmaya y abandona toda empresa". La ruptura entre ambos se produjo en 1892. Desde el ministerio de la Gobernación, en 1879 y 1891, Silvela dirigió las dos elecciones con menor
intervención del gobierno, probablemente, de toda la
Restauración. Tras la muerte de Cánovas, dirigió el partido conservador y fue presidente del
gobierno de regeneración de 1899. En 1903 proclamó a
Antonio Maura como su sucesor y se retiró de la vida política.