Será en 1856 cuando J. Lubbock introduzca el término
Neolítico, haciendo referencia a un cambio tecnológico. La aparición de útiles de piedra pulimentada -etimológicamente neos-lithos, nueva piedra- supondrá una evolución respecto a la piedra tallada del
Paleolítico.
La llegada del Neolítico también traerá consigo una serie de innovaciones como el mayor desarrollo de los
poblados, la transformación de la economía de subsistencia por la puesta en marcha de
prácticas agrícolas y ganaderas, innovaciones en las
actividades artesanales -especialmente la cerámica-, o el desarrollo de los
intercambios.
Tradicionalmente se considera que es en
Oriente Próximo donde se producen las primeras transformaciones hacia el VIII milenio. Posteriormente esos cambios se manifiestan en
Europa, bien por influencia de Oriente o por un desarrollo propio. El siguiente estadio de la evolución serán los procesos de estatalización que se viven en
Mesopotamia y
Egipto.