A pesar de considerar tradicionalmente la época medieval como un momento de
crisis, durante la Plena Edad Media se pone de manifiesto un importante renacimiento agrario, mercantil y urbano. Se producirá una
expansión agraria -gracias a
los avances tecnológicos, a
las nuevas roturaciones y colonizaciones- que afectará a
la inflexión demográfica y al desarrollo de
una nueva geografía agraria, aunque el crecimiento también tenga
sus contradicciones y su momento de
fin. La aparición de
nuevas fuerzas sociales y económicas se manifiesta con fuerza en la importante
revolución comercial que se llevará a cabo en esta época, definiéndose
nuevas áreas comerciales, abriéndose más
ferias y mercados, poniendo en circulación nuevas y más potentes
monedas y activando un amplio mercado crediticio que afectará especialmente a las ciudades. No en balde la Plena Edad Media será el momento de
la renovación de las ciudades, adquiriendo la urbe importantes
funciones económicas, apareciendo
nuevas estructuras sociales y produciéndose episodios de
solidaridad y conflictividad.