El desarrollo de las manifestaciones socioeconómicas en las regiones de la Alta Mesopotamia, durante cerca de dos milenios, se halla estructurado inicialmente en torno a tres complejos culturales, denominados
cultura de Umm Dabaghiyah,
cultura de Hassuna y
cultura de Samarra, a los que habría que añadir un cuarto, la
cultura de Halaf, diferenciados al mismo tiempo por unas asociaciones recurrentes del registro arqueológico y por criterios de tipo cronológico y geográficos. Su estudio es, no obstante, complejo por la imbricación de cada una de ellas en el proceso de formación de las restantes. A nivel socioeconómico se observan unas características generales comunes que evidencian la consolidación de las nuevas prácticas económicas y la progresiva adquisición de una complejidad social.