En la Europa báltica existía una red propia de intereses encontrados, que de momento sólo conectarán tangencialmente con los problemas del Continente. Sin embargo, el aislamiento cada vez es menos posible y los países ribereños se encontrarán cada vez más involucrados en el resto de Europa, a lo que la
expansión luterana contribuirá en gran medida. En este área se enfrentarán las aspiraciones expansionistas de
Polonia-Lituania,
Suecia y
Rusia con la Hansa y con
Dinamarca que, pese a la independencia sueca, defenderá sus posiciones gracias a la ventaja estratégica y económica que suponía el control de los estrechos del Sund.