Desde la caída de
los ramésidas hasta la conquista de Egipto por
Alejandro Magno discurren ocho siglos y medio, divididos por los historiadores en dos períodos para facilitar su análisis. Una primera etapa, conocida por analogía con situaciones precedentes como
Tercer Período Intermedio, que abarca desde el fin de la dinastía XX hasta la dinastía XXV, momento en el que se produce la
conquista asiria. El origen extranjero de los faraones estas dinastías justifica su denominación como Período Intermedio; sin embargo, la etapa que sigue no es mucho más estable como para pensar que el Tercer Período Intermedio será sucedido por otra fase grandiosa de la historia de Egipto. En realidad, la llamada
Baja Época corresponde a las dinastías XXVI, durante la cual se produce el renacimiento saíta; XXVII, compuesta por los
grandes reyes persas, y otras tres dinastías de corta duración con faraones egipcios que recuperan la independencia. Con la XXX dinastía concluyen las llamadas canónicas, es decir, las establecidas por Manetón. Y desde la conquista macedónica se abre el período ptolemaico.