Así como en el
Medio Oriente el final de la Segunda Guerra Mundial produjo como resultado tan sólo un lento comienzo de la
descolonización y un conflicto peculiar -la Guerra árabe-israelí- que no tenía que ver con ella, en el Extremo Oriente la descolonización fue más amplia y profunda y produjo conflictos que de modo inmediato se relacionaron con la confrontación de las dos grandes superpotencias a escala planetaria. Lo característico de esta región del globo fue también la enorme disparidad entre las soluciones políticas a las que se llegó.
Japón realizó una transformación decisiva de sus estructuras políticas y también India prolongó su experiencia de la etapa colonial en forma democrática. Pero
China dio una nueva dimensión geográfica a la revolución comunista y fue el Extremo Oriente el único punto del mundo donde las dos grandes superpotencias
se enfrentaron con las armas en la mano.