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  Contexto

El mundo entró a partir de 1955 en un período en que las dos superpotencias enfrentadas y sus ideologías respectivas parecieron dispuestas a aceptar la común presencia en el mundo.
La coexistencia, sin embargo, nunca dejó de ser competitiva durante los años que van desde mediados de los cincuenta a los primeros sesenta. Eso significa que hubo varias ocasiones -Berlín, Cuba...- en que existió el peligro objetivo de que se desencadenara un holocausto nuclear como consecuencia de la confrontación. Sólo tras estas experiencias se inició al camino para evitar que esas circunstancias se reprodujeran y pudieran dar lugar a tan fatal desenlace.
Pero lo que antecede supone también que cada uno de los contendientes estaba convencido de la bondad del sistema político, económico y social que defendía, e incluso del hecho de que acabaría prevaleciendo sobre el contrario. En Estados Unidos, el crecimiento económico y el nacimiento de una civilización de consumo por el momento no conflictiva transmiten esa sensación. En el mundo soviético, la reforma de Kruschov no se llevó a cabo ni remotamente con un propósito de desmantelamiento. Por el momento, ni los líderes de la URSS ni los occidentales vieron en la fragmentación del mundo comunista un cambio decisivo para el futuro.
En cambio, pareció mucho más decisiva la descolonización que completó un proceso iniciado con anterioridad, cambió la composición de la ONU, permitió un comienzo de protagonismo a nuevos países y creó un nuevo campo de competición para las superpotencias. Por eso fue éste, quizá, el cambio más fundamental de todo el período.
Grupo de guerrilleros cubanos El presidente Kennedy junto con su hermano Robert, secretario de Justicia Sala de reuniones del Pacto de Varsovia Kruschov muestra en el Politburó datos sobre el espionaje de aviones de EEUU



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