Una vez terminadas
las Guerras Médicas,
Temístocles, víctima de las transformaciones internas de
Atenas y del inicio de sus diferencias con
Esparta, buscó, como
Hipias, refugio entre los macedonios y ello le sirvió igualmente para dirigirse a
Persia. Así, se inician las nuevas relaciones internacionales de Macedonia, reflejadas igualmente en la serie de sus acuñaciones, que primero siguen el modelo persa, destinado a satisfacer el tributo impuesto, para luego adecuarse a los mercados del Egeo, dominados por Atenas. Durante el reino de
Alejandro I, que llegó hasta mediados de siglo, predominan las relaciones pacíficas, ambiente favorable para que se extiendan opiniones como la de
Heródoto.
Sin embargo, a partir de la época de
Perdicas II, aproximadamente desde el año 452, a pesar de la posible alianza establecida entre el rey y Atenas, las relaciones con los griegos se complicaron, pues reaparecieron las luchas entre candidatos a la realeza macedónica que buscaban alianzas entre los griegos y éstos, en el creciente conflicto entre ellos, buscaban igualmente alianzas, pero también realizaban acciones que pudieran afectar al reino del norte. Perdicas ayudó a las ciudades de Metona y Potidea frente a Atenas, lo que condicionó su propia posición en los inicios de
la Guerra del Peloponeso, que lo sorprendió colocado en el lado lacedemonio. Sin duda, este lado era preferible pensando en el propio proceso de expansión externa que ahora experimentan los macedonios.