Tras la muerte de
Augusto en el año 14 fueron los miembros de su familia -la Julia-Claudia- los que le sucedieron en el trono:
Tiberio,
Calígula,
Claudio y
Nerón. La sucesión dinástica se verá interrumpida por
la guerra civil que se librará en el año 68 entre los tres emperadores que gobernaron ese año:
Galba,
Vitelio y
Otón.
Los Flavios será los que acaben con este primer período de crisis que vive el Imperio.
A lo largo de esta etapa se aprecia
una evolución social y la aparición de
nuevas tendencias ideológicas, al mismo tiempo que
Italia y las provincias viven momentos de esplendor.