Las conquistas
turcas y
almoravides en ambos extremos del mundo islámico acentuaron su fragmentación y contribuyeron a la consolidación de
nuevos espacios regionales a los que ha de referirse necesariamente el relato de los acontecimientos y aspectos políticos. Dos siglos más tarde, a mediados del siglo XII, la formación y posterior fragmentación del
imperio mongol marcó otro momento decisivo en la historia del Islam medieval.