Si un monarca del Occidente europeo era hacia 1300 mucho más consciente del alcance de su poder que un antepasado suyo del año 1000, no se debía solamente a una depuración del
aparato teórico que daba cobertura moral a su autoridad. Se debía también al perfeccionamiento de unos medios de actuación tanto cara al exterior como al interior: las
relaciones exteriores y de fuerza; la
administración y legislación; los
Parlamentos; y los
recursos fiscales.