El retrato
flamenco normalmente se realiza sobre un fondo neutro. El ejemplo que se nos muestra en este
óleo de Van Scorel está, empero, recortado sobre un fondo de paisaje muy claro y luminoso, con ruinas clásicas al fondo. Estos detalles nos hablan de una honda influencia de la pintura italiana del
Renacimiento sobre este autor, que combina los rasgos flamencos e itálicos para producir un tipo de retrato muy especial.
Flandes carece de restos romanos, así que las ruinas que aparecen al fondo sólo pudieron ser copiadas de
grabados italianos. Eso explicaría los errores tectónicos que aparecen en la construcción, puesto que el artista no llegó a ver un edificio así. El modelo señala a estas ruinas con una mano, mientras que la otra reposa sobre un perrito dormido, atributo de fidelidad. Tal vez se quiera aludir con las arquitecturas clásicas a la formación intelectual del retratado, que de esta manera aparecería caracterizado como un humanista.