En 1882 Toulouse-Lautrec inicia sus estudios artísticos en París ingresando en el taller de Bonnat, abandonando la influencia de Princeteau para acercarse más al estilo de
Manet, interesándose ahora por los temas campestres derivados de
Millet como este joven que contemplamos. Los retratos serán una de las especialidades de Henri destacando en ellos la personalidad de los modelos. Routy se sitúa en primer plano, apreciándose tras él ligeras referencias a la maleza y un banco, interesándose el joven pintor por la luz tomada del natural siguiendo el
Impresionismo. El color es aplicado de manera rápida y vigorosa ocupando un papel relevante por encima del dibujo que también se halla presente resultando un conjunto de gran belleza.